Operación MINOTAURO
No podía ser mejor el nombre de la operación. Sólo un error tan monstruoso como el minotauro podía poner al ejército en tan incómoda situación y dejarlo encerrado en un laberinto al que, gracias a los periodistas, el ministro de defensa colombiano, Rodrigo Rivera no tuvo que buscarle salida. Escucho y escucho al ministro y no logro establecer que es más absurdo: si saber que tres guerrilleros penetraron un cordón de seguridad montado por el ejército y se llevaron 23 personas o las declaraciones del ministro describiendo sin pena lo ocurrido y aplaudiendo como gran hazaña el rescate, cuando lo que debería estar haciendo era dando explicaciones a tan tamaña ineptitud militar, un error tan grave, pero tan simple que le produce a uno hasta malos pensamientos de esos que aún no se pueden probar.
Y asi como no entiendo como un comandante militar en una zona de conflicto no tiene el sentido común para no dejar solos a quienes debe vigilar, asi mismo no puedo entender porque los medios”compraron” la versión sin cuestionar
Quisiera pensar que todo esto es cuestión de ingenuidad,
pero no puedo.
De regreso, aunque no se si alguien me espere
Haber si me pongo juicioso y dedico el tiempo que requiere este blog. Hoy lo reinicio y la idea es mantenerlo alimentado con comentarios de esos que surgen del quehacer diario del periodismo o en su defecto, de la vida misma. Eso si debo decir que no será como en épocas pasadas donde ese quehacer lo ejercía en la calle, buscando, averiguando, denunciando. Lástima que en aquel entonces no existiera esto de los blogs, ni las tablets, ni los blackberry, ni los teléfonos inteligentes. Recuerdo que empecé con monedas en el bolsillo para llamar de un teléfono público, luego pasé al beeper, después al radioteléfono, el avantel, el celular y ahora a todo esto que me permite la oportunidad de la verdadera inmediatez. Lejos estoy ya por los años, del día en el que use por primera vez una terminal de computadora. Recuerdo que por poco me desgarro el hombro cuando vi el final de la línea y quise pasar el carro como lo hacia en aquellas viejas máquinas de escribir. En fin, voy a ver si este aparato que me permite escribir desde cualquier lado y que alguien me lea en cualquier lugar del mundo, me permite tener la disciplina del regreso. Y ojalá a alguien le importe.
No me cuadran los números
Por más que sumo y miro los datos oficiales de la lucha contra la guerrilla colombiana en los últimos ocho años,-entre 2002 y abril de 2010-, no logro entender. Según declaraciones de generales como el ex comandante de las FFMM de Colombia, Fredy Padilla de León, ”para el año 2002 la guerrilla tenía 26.000 hombres sin sumar su milicia; este año no llegan a 8.000″ Es difícil calcular sus milicias, pero ¿será que pasan de 4.000 para todos los grupos?. Sumando nos daría unos 30 mil guerrilleros. Y como lo dice la cita del mismo general Padilla, al final de los ocho años del gobierno del presidente Álvaro Uribe, quedaban 8.000 guerrilleros. Y allí empieza mis problemas con los números. Pues durante esos ochos años se “neutralizaron” (para utilizar el término oficial del Ministerio de defensa) 68.310 guerrilleros de la siguiente forma:
Desmovilizados: 18.309 (De ellos 14.659 de las FARC)
Capturados: 36.298
Muertos: 13.703
Sorprende la cantidad, porque ahora no se si la guerrilla colombiana tiene una gran capacidad de reclutamiento y logró llevar a filas cerca de 40.000 hombres más a pesar de la lucha del ejército. Eso significaría que podría llevar a sus filas 5.000 hombres cada año con todo lo que implica: capacidad para alimentarlos, vestirlos, esconderlos, entrenarlos, armarlos y sobre todo convencerlos. Pero además es un hecho que debería dificultarse por las fuertes presiones del ejército, los constantes golpes y el rechazo popular hacia esos movimientos a menos que ese rechazo sólo lo veamos en las grandes ciudades y que en el campo la situación se a otro precio. Pero si no es la capacidad de reclutamiento de la guerrilla habría que preguntarse entonces si capacidad fue mal dimensionada o si hay errores en los reportes, o una mala explicación de los cuadros publicados o hay muchos detenidos, desmovilizados y muertos que están sumando tal vez sin ser integrantes de esos grupos.
Papá: ¿Qué es injusticia?
La pregunta fue sorpreesiva e inocente, como la de todos los niños a los cinco o seis años. Y no parecía difícil de responder. De hecho, con unos ejemplos directamente relacionados con sus pilutanas y su vida diaria, la cosa parecía resuelta. Bueno de hecho lo fue, hasta cuando pensé en realidad como explicarle las grandes injusticias.
Pensaba como involucrarla en el mundo de injustias de los adultos. Entonces empecé a buscarla manera de explicarle que es injusto que a Pablo Emilio Moncayo, el sargento del ejército secuestrado por las FARC, le hayan robado once años de su vida encerrándolo en el monte, o que no es justo que por la avaricia de unos pocos, en el mundo muchos padres hayan pérdido el empleo y que no puedan darle a niños como ella, lo que merecen y sobre todo lo que necesitan. También trataba de encontrar palabras simples para decirle que tampoco es justo que por la ambición de poder, la plata de los pobres se regale a los ricos o que el odio político de los abuelos aún sea motivo de asesinatos de los nietos.
Todo me parecía difícil, pero a pesar de la dificultad decidí tratar de explicarle una de las grandes injusticas de la humanidad. Le dije que injusticia también era que unos botaran la comida, mientras otros no tenían qué comer. Y creo que entendió más allá de la explicación. Sin mirarme mi hija me dijo
- Papá, eso no es injusto.
- Entonces ¿qué es?, – le pregunté sorprendido y confieso que con cierto miedo a escuchar una respuesta que no quería oír. La respuesta no la esperaba, como no esperaba la pregunta. No era lo que temía, pero tampoco me hubiera gustado escucharla en los labios de una niña de cinco años, y quien, gracias a Dios, tiene todo lo que necesita. Sin mirarme me dijo
- Eso es malo.
El fin ¿justifica el uso de los medios?

Me preocupa, por no decir que me asusta, el silencio de los periodistas colombianos y de las organizaciones de periodistas, periodismo, reporteros y comunicadores de Colombia y del continente. Y me aterra frente a una práctica que se está volviendo común en este país y que es tan peligrosa como la censura, las leyes que limitan la libertad de opinión y de información.
¡Ah!, la SIP, Sociedad Interamericana de prensda, se pronunció sobre las persecusiones a los medios en Argentina, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Honduras. Loable. Hace falta dejar sentada una posición frente al tema, pero sobre lo que está pasando en Colombia, silencio. Y eso que el saliente director del organismo es colombiano, Enrique Santos, Consejero de contenido, del que se considera el diario más importante de este país, El Tiempo.
Parece que a pocos les importa que las Fuerzas Militares de Colombia hayan decidido usar el nombre de los medios para alcanzar sus objetivos. Ahora se disfrazan de periodistas para rescatar secuestrados ( y condeno el secuestro ), para someter asaltantes (y condeno los asaltos) y para tratar de acabar con situaciones de rehenes (y condenó que se tomen rehenes). Así ocurrió en la operación Jaque donde suplantaron a Telesur y a Ecuavisa, “para darle credibilidad a la operación”. Y ¿la credibilidad de los verdaderos periodistas?. Igual hicieron cuando un ex militar desesperado
tomó rehenes en Bogotá. Ingresaron disfrazados de periodistas con conocimiento de los periodistas que estaban en el lugar, que callaron ante una ácción que después los pondrá en riesgo a ellos y a otros que podamos estar cubriendo una situación similar. Y lo repitieron en una última situación de rehenes protagonizada por un ex esposo celoso y que terminó en tragedia en una pequeña población cerca a Bogotá. Esa vez fueron más allá, pidieron prestados los equipos de los reporteros presentes en el lugar. Y tal vez hubo alguien que les colaboró.
Y repito, ¿qué va a pasar con la credibilidad de la prensa?. Ahora este país tendrá siempre la duda si somos periodistas o militares. Informadores o informantes. Si deben vernos como reporteros o enemigos. Tan peligroso para la libertad de prensa es censurar como suplantar y en Colombia lo segundo ya se convirtió en estrategia militar y policial. Qué peligro que se sume con la primera.
Y ¿los periodistas y los medios y las organizaciones? Silencio. El peligroso silencio que otorga. Ojalá ya no sea demasiado tarde.
Bogotá corroncha

Debo empezar diciendo que no nací en Bogotá, pero aprendí a querer la ciudad porque me recibió, me acogió y me ha dado gran parte de mi vida. Mi hija es bogotana. Y desde esa perspectiva se que la capital colombiana es una ciudad multicultural pues el país tiene muchas expresiones dependiendo de la región. Pero lo que vi en la presentación de los Panamericanos no fue exactamente una muestra de esa pluralidad y menos de la autenticidad del rolo como se conoce a los oriundos de esta región.
En Guadalajara no hubo tamal con chocolate, ni almojabana, ni ajíaco, ni cachaquerías, no hubo pasillo, ni guabina, sino vallenato. Fue una presentación costeña. Quienes hablaron por Bogotá viven, nacieron y son auténticos representantes en la costa caribe: el pibe Valderrama, la ceci Baena, Jorge Celedón y Shakira que hoy es más gringa que colombiana. Sólo el presidente Álvaro Uribe y el alcalde Samuel Moreno, representaban algo de esa pluralidad cultural que se reúne en Bogotá. Pero faltó autenticidad. Tanta que repartieron sombrero vuoltiao y libros de García Márquez, dos insignias de Colombia, pero no bogotanas, sino costeñas y lo que se promocionaba era Bogotá y no la costa, ni el país en si mismo. Y Bogotá tiene su propia expresón literaria, mucho más urbana y menos macondiana y sus propias artesanias y su propia realidad, tan importante como los casi siete millones de habitantes. Por eso no entiendo por qué trataron de presentarla como una ciudad corroncha (costeña), cuando es tan auténtica y única como su cerro de Monserrate, su plaza de Bolívar y sus 2.600 metros más cerca de las estrellas.
Quienes si parecieron estar representados en toda su atenticidad fueron los concejales bogotanos. A Guadalajara asistió quien está en medio de un proceso por violencia familiar y si tenemos en cuenta que los escándalos penales están a la orden del día en el Concejo de la capital colombiana, no podrían estar mejor representados. El pareció llevar la vocería de una auténtica clase bogotana complementada por el concejal acusado de ordenar el asesinato de su esposa y por el otro que colecciona multas por violar las normas de tránsito y que se vuela cuando la policía lo sorprende.
Tal vez todo influyó en la estruendosa derrota. Colombia sólo obtuvo siete votos de los cuales dos eran propios por razones del reglamento y uno de los cantantes costeños, aseguró que el consiguió otros dos con sus amigos caribeños. Así que toda la ofensiva y estrategia sólo pudo convencer a tres de los delegados diferentes a Colombia, que elegían la sede de los Panamericanos 2015. Seguiremos viviendo de los VI Juegos Panamericanos que realizó Cali en 1971. Orgullo para quienes somos caleños.
Jueves 1 de octubre
Los resultados de la consulta electoral en Colombia no dejó resultados satisfactorios para los partidos políticos y menos para la economía del país. No se justifica el gasto con los electores, pero bueno hay dos candidatos ya definidos para enfrentar al presidente Álvaro Uribe. Pero la verdad no es el análisis electoral el que me lleva a tocar el tema de las elecciones en Colombia, sino un hecho curioso que ocurrió en Cajicá, una pequeña población 30 kilómetros al norte de Bogotá, con 42 mil habitantes. Un pueblo como muchos otros en este país y donde ocurren cosas seguramente muy parecidas a las de tantos pueblos en Colombia. Aún no tengo explicación para que el registrador municipal impidiera el ingreso de periodistas a los puestos de votación y colocara policías para hacer cumplir su orden y mucho menos tengo claro las razones por las cuales en ese municipio no se contaron los votos inmediatamente después de cerrar las urnas como se realiza en el resto de Colombia, sino que las urnas se guardaron hasta el día siguiente para iniciar el conteo a las 11.30 de la mañana, es decir casi 20 horas después.
En Cajicá no sólo había consulta por los candidatos de los partidos Liberal, Polo Democrático y Mira, sino que también se elegía el directorio municipal del partido liberal. Directorio al cual aspiraba el esposo de la actual alcaldesa del municipio, Fabiola Jácome, el señor Hugo Perilla. Pero con todo y eso, con tener la alcaldía a disposición de la campaña política,- porque además de esposo el señor Perilla es el Gestor Social del municipio-, perdieron las elecciones. Un resultado que sólo puede entenderse bajo una explicación: no es suficiente ser el familiar de un gobernante para ganar, se necesita mostrar gestión y en este caso Gestión Social.
Y cabe decir que en este pequeño pueblo colombiano, la alcaldesa se ha caracterizado por defender vehementemente los intereses de su familia. Por lo menos fue lo que quedó en evidencia cuando un noticiero de televisión quiso preguntarle por el funcionamiento de un kartódromo que altera la vida de los residentes de esa zona de la población y como prueba de esta afirmación publico el video de aquella noticia emitida en Noticias Uno.
Lunes 28 de septiembre de 2009
Hay temas curiosos en los discursos de los políticos. Y las intervenciones de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez ante la ONU, también tuvieron lo suyo. La de Chávez con su imitación del sólo del guitarra, la estrofa cantada de un disco de Silvio Rodríguez y el beso, cual reina de belleza al auditorio de mandatarios mundiales, no hizo más que recordarnos a todos que el autoproclamado “líder” socialista del continente viene del trópico, por no decir de estos países en vía de desarrollo o economías emergentes.
También habló de Honduras dejando su posición clara e igual a la de otros gobernantes del mundo,-casi todos-, para que se restituya a Manuel Zelaya en el poder, eso si, no dijo que él fue el autor intelectual y estratégico de su regreso a Honduras, algo que bien podría calificarse como una clara ingerencia en los asuntos internos de ese país. Claro que es una acción acorde a lo que había prometido al día siguiente del derrocamiento del presidente hondureño, que él haría todo lo que fuera necesario para reinstalarlo en el poder.
Y habló de las bases militares y de la paz en Colombia y llamó a Barack Obama para que ayude a construirla o por lo menos a encontrarla. Eso si, no dijo que el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos se convirtió en la excusa perfecta para justificar una compra de armamento que inició mucho antes de conocerse el convenio entre esos dos países.
El de Álvaro Uribe también tuvo sus cosas. Este presidente es considerado el líder de derecha contradictor natural de Hugo Chávez. Habló del transporte masivo como buen ejemplo de la lucha contra el calentamiento global y citó a los indígenas en esa lucha de protección ambiental. Eso si, no se refirió a la malnutrición y la muerte por hambre de los hijos de esas comunidades, ni de los crímenes en su contra o de la falta de respeto hacia esas comunidades. Situaciones de abandono que recuerdan esas remotas épocas coloniales y esclavistas.
También hizo otros pronunciamientos loables y que van acorde con la tendencia mundial de luchar contra el terrorismo, el narcotráfico y contra las intervenciones militares en el mundo. Su llamado al multilateralismo para enfrentar esos problemas sonó bien. Pidió “reforzar su acción para que los gobiernos cumplan con el deber de proteger a sus ciudadanos y con la obligación de no agredir a la comunidad internacional”. Claro que olvidó recordar que autorizó la intervención militar en Ecuador, una clara violación de soberanía, y que también autorizó la operación encubierta e ilegal en Venezuela para capturar a un guerrillero. En los dos casos ataques en persecución de las FARC.
Son los dos presidentes que tienen en ascuas a la región y sus discursos aunque no dejan ver la dimensión de sus enfrentamientos políticos e ideológicos, si deja ver el peligro que podrían representar sus silencios intencionales y sus orígenes tropicales, que no los dejan dimensionar la magnitud de los escenarios a los que se dirigen y pareciera que estuvieran siempre en su Aló presidente y en sus Consejos comunales tan iguales en sus formas como diferentes en sus expresiones políticas
Dos discursos, que no se por qué, me hicieron recordar las salidas en falso de Silvio Berlusconi, el primer ministro de Italia que ha llegado a justificar su vida sexual en medio de la última cumbre binacional con el jefe del gobierno Español, José Luís Rodríguez-Zapatero. Al fin y al cabo, y a pesar de todo, los tres gozan de alta popularidad interna.
Lunes 21 de septiembre

Recuerdo un día en un campamento guerrillero en Colombia, cuando un periodista alemán me confesaba que antes de viajar a este país, no conocía su existencia en los mapas. Eso ocurrió por allá en 1984.
Después Colombia apareció y lo hizo con una cruz que todos cargamos cuando viajamos al exterior, el del narcotráfico. Cruz que se quedó porque el negocio está allí, latente. Y a esa marca mundial le pusieron rostro poco después, el de Pablo Escobar. Y con él la violencia propia de la droga, que persiste.
Así apareció Colombia para muchos en los mapas. Pero no ha sido lo único que nos ha caracterizado en estos años. También fue el país con el mayor índice de secuestro por mucho tiempo. Tiene la guerrilla más antigua y uno de los conflictos internos más largos y que ha pasado por todas las etapas de barbarie. Aquí cortaban el abdomen de una mujer emabarazada para sacar los brazos y piernas del bebé, porque simplemente su padre era enemigo político de los asesinos. Crímenes de los años 40 y 50, pero también descuartizaban personas vivas con una motosierra en asesinatos de los años 90. Aquí los políticos robaban presupuestos enteros antes y repartieron otros, después aumentando el hambre y propiciando la violencia.
Así nos conocieron muchos hasta ahora. Porque ahora, a esa pena de aceptar esa realidad, podemos sobreponer el orgullo de decir que un hombre como Juan Estaban Aristizábal, Juanes, es colombiano. Un colombiano que lleva el nombre del país y carga con sus problemas buscando espacios de paz a través de su música.
Y ahora Juanes, el colombiano, dio otro motivo completamente diferente para hablar de Colombia. Tan diferente que hasta el presidente Barack Obama tuvo que ver con su iniciativa de realizar un concierto en la plaza de la Revolución en La Habana, Cuba.
¿Qué va a pasar de ahora en adelante? Nadie puede decirlo. Tal vez nada. Pero lo cierto es que hay una semilla sembrada, la que dejó en ante ese millón y doscientas mil personas un cantante extranjero que vive en USA, el principal enemigo del gobierno de la isla. Una semilla que bien podría brotar si alguien abona los gritos de Juanes en medio de su emoción, ”Cuba libre” y “el futuro de Cuba depende de ustedes, muchachos, pierdan el miedo”.
Por eso hoy esa Colombia que el periodista alemán no conocía en los mapas, tiene otro motivo para aparecer en la historia. El que le dio un cantante tozudo capaz de mover a La Habana y Washington con el sonido de su guitarra, que ahora logra opacar el estallido de las bombas y traqueteo de las metralletas.
Dirán que hay muchos motivos de orgullo en este país. Claro que si. García Márquez, por ejemplo y muchos triunfos deportivos. Esfuerzos personales que han sembrado semillas. Gabo en la escritura, algo que ha perdurado por su propio esfuerzo. Los otros, no.
Pero Juanes representa un movimiento por la paz que no tenemos y es un motivo de orgullo mucho más allá de los esporádicos triunfos personales.
Viernes 18 de septiembre

Fiscalía colombiana, sin jefe
La verdad es que sigo sin entender porque algunos sectores se creen con la autoridad para decir que todos los colombianos los respaldamos y pensamos igual que ellos. Hoy lo hizo el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio a nombre del gobierno y para pedirle a la Corte Suprema de Justicia que nombre un fiscal de la terna enviada por el presidente.
El Gobierno Nacional y todos los colombianos, dice el gobierno en su comunicado. La verdad no me siento consultado, ni muy representado en el tema. Creo que la Corte tiene sus razones para considerar que no hay un candidato que valga la pena nombrar dentro de los tres aspirantes presentados por el gobierno. No son expertos en derecho penal y en este país ligeramente violento, con algo de corrupción, con algunas triquiñuelas jurídicas, con varios procesos como los de parapolítica, con un narcotráfico que no desaparece, de algo serviría que el fiscal fuera experto en el tema del derecho penal.
Creo que para atacar esos delitos y luchar contra los abogados de quienes lo cometen se necesita un poco más que estos requisitos constitucionales:
1. Ser colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio.
2. Ser abogado.
3. No haber sido condenado por sentencia judicial a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos
Bueno y también valdría la pena una hoja de vida sin sospecha y no sólo sin condena. Según la revista Semana, a uno de los candidatos, lo miran con recelo por algún presunto contacto con Víctor Carranza, zar de las esmeraldas, un enigmático protagonista de la historia reciente de Colombia por sus conflictos con narcotráficantes y por sus acusaciones judiciales de conformación de grupos paramilitares, de enriquecimiento ilícito y narcotráfico, de las cuales fue exonerado en varias ocasiones. De otro se señala que hay grabaciones que lo involucrarían en tráfico de influencia y del tercero, en este caso, la tercera, tiene contratos con el estado y ante la Corte Suprema demostró que de derecho penal, es la que menos conocimiento tiene.
Por eso no me siento representado en el todos los colombianos que cita el gobierno. Si, es claro que debe nombrarse un fiscal lo más pronto posible, pero valdría la pena que por el orgullo de un presidente no se quedara uno que no sea el más competente. Lo preocupante es que de tres elegidos por el gobierno, ninguno reuna la condiciones necesarias para guiar el órgano de investigación de la justicia, según sus máximos representantes. O será que ¿hay alguna razón para que sea así? . Espero que no.
