El fin ¿justifica el uso de los medios?

Me preocupa, por no decir que me asusta, el silencio de los periodistas colombianos y de las organizaciones de periodistas, periodismo, reporteros y comunicadores de Colombia y del continente. Y me aterra frente a una práctica que se está volviendo común en este país y que es tan peligrosa como la censura, las leyes que limitan la libertad de opinión y de información.
¡Ah!, la SIP, Sociedad Interamericana de prensda, se pronunció sobre las persecusiones a los medios en Argentina, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Honduras. Loable. Hace falta dejar sentada una posición frente al tema, pero sobre lo que está pasando en Colombia, silencio. Y eso que el saliente director del organismo es colombiano, Enrique Santos, Consejero de contenido, del que se considera el diario más importante de este país, El Tiempo.
Parece que a pocos les importa que las Fuerzas Militares de Colombia hayan decidido usar el nombre de los medios para alcanzar sus objetivos. Ahora se disfrazan de periodistas para rescatar secuestrados ( y condeno el secuestro ), para someter asaltantes (y condeno los asaltos) y para tratar de acabar con situaciones de rehenes (y condenó que se tomen rehenes). Así ocurrió en la operación Jaque donde suplantaron a Telesur y a Ecuavisa, “para darle credibilidad a la operación”. Y ¿la credibilidad de los verdaderos periodistas?. Igual hicieron cuando un ex militar desesperado
tomó rehenes en Bogotá. Ingresaron disfrazados de periodistas con conocimiento de los periodistas que estaban en el lugar, que callaron ante una ácción que después los pondrá en riesgo a ellos y a otros que podamos estar cubriendo una situación similar. Y lo repitieron en una última situación de rehenes protagonizada por un ex esposo celoso y que terminó en tragedia en una pequeña población cerca a Bogotá. Esa vez fueron más allá, pidieron prestados los equipos de los reporteros presentes en el lugar. Y tal vez hubo alguien que les colaboró.
Y repito, ¿qué va a pasar con la credibilidad de la prensa?. Ahora este país tendrá siempre la duda si somos periodistas o militares. Informadores o informantes. Si deben vernos como reporteros o enemigos. Tan peligroso para la libertad de prensa es censurar como suplantar y en Colombia lo segundo ya se convirtió en estrategia militar y policial. Qué peligro que se sume con la primera.
Y ¿los periodistas y los medios y las organizaciones? Silencio. El peligroso silencio que otorga. Ojalá ya no sea demasiado tarde.